Las cinco “D” menos Armenia

Términos de rendición que Turquía propone a Armenia y al Mundo armenio.

Pensador Armenio
Pensador Armenio
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Desmantelar la soberanía y desacralizar las instituciones nacionales

Los intereses nacionales independientes y los mecanismos para realizarlos no deben existir. La agenda estratégica y los caminos del desarrollo se determinan por la potencia colonial (o la metrópoli) y por las partes interesadas.

La toma de decisiones políticas se limita a asuntos tácticos limitados que no influyen en la agenda estratégica. Esta última se forma por la potencia colonial y otros países extranjeros en función de sus intereses y compromisos internos. Según lo esperado, Armenia tiene que ejecutar la voluntad de la potencia colonial.

Cabe prohibir todas las formas de sacralidad. Mediante el régimen colaboracionista la potencia colonial distorsiona y desmantela sistemáticamente todas las instituciones sagradas. A cambio de la supervivencia farsante y de la oportunidad de prolongar su triste existencia, Armenia ha de modificar la Declaración de Independencia, que es un acta de nacimiento estatal, en la Constitución, etcétera, según las demandas presentadas por la potencia colonial y otras fuerzas externas.

Deshacerse con el patrimonio armenio y desideologizar a los armenios

Prohibir el patrimonio armenio. Preservar, proteger y enriquecer su patrimonio es una meta que cualquier nación madura debe conseguir, ya que el patrimonio define la identidad y la funcionalidad práctica dentro de la palestra internacional. Armenia y un armenio tienen que ser privados de su patrimonio, su historia y su memoria histórica, incluidos los símbolos sagrados tales como el monte Ararat, donde se recuperó la naturaleza humana y se generaron la etnia armenia y su identidad.

Contener y aniquilar cualquier potencial para formular la base ideológica y de valores armenia. Renunciar al derecho de existir como un centro nacional de la etnia armenia, su arquitecta, defensor y vehículo de los intereses nacionales. Adoptar la base de concepciones y narrativas impuestos que están encaminados a transformar el país en un mero terreno poblado por la mano de obra que sirve a la potencia colonial/la metrópoli. En tal sistema, el mejor resultado que Armenia y los armenios pueden esperar es (temporalmente) evitar la destrucción. Así es la esencia del concepto de «paz» que se impone mediante la cúpula colaboracionista. Armenia debe convertirse en una putería geopolítica relativamente barata y predecible bajo la marca “Armenia Real”, falta de cualesquiera aspiraciones de valores y enfoques territoriales, y que carece del potencial para salir del modo de supervivencia y transformarse en una Nación auténtica sustancial.

Un armenio ya ha dejado de ser un sujeto, un representante de una civilización única milenaria. En su lugar, le han puesto en el papel de un consumidor promedio, que está agradecido al soberano/a la metrópoli por el mero derecho a existir en su tierra, pero se encuentra privado de toda capacidad de reflejar, percibir, crear o modernizar el sentido. La mera perspectiva de que la etnia armenia reformule su razón de ser representa una amenaza para el soberano/la metrópoli y muchos países extranjeros.

Descomponer al Spyurq

Las comunidades armenias dispersas que suman millones y tienen un potencial para crear y actuar a la magnitud global, deben ser sometidas a un control riguroso y privadas del derecho y la capacidad de influir en los asuntos políticos internos en Armenia. Destruir el potencial para sistematizar e institucionalizar el Mundo armenio y, en consecuencia, reformarlo en la Red transnacional política es una prioridad estratégica clave para el soberano/la metrópoli a fin de lograr finalmente su meta, es que, poner un fin definitivo a la Cuestión armenia. El régimen colaboracionista ya ha anunciado mediante su reforma de la ciudadanía que, a la vista de la Armenia Real, un armenio étnico es igual a cualquier otra persona y no tiene ninguna ventaja significativa en lo que se refiere a este asunto. El soberano/la metrópoli también ha puesto en marcha un plan para introducir las narrativas de la Armenia Real dentro de las comunidades, estableciendo redes de agentes para subyugar al Mundo armenio y transformarlo en un vehículo para los intereses del mundo turco, el cual se encuentra actualmente en el cenit de su pasionariedad.