¡Ojo! ¡Los mitos de la propaganda colaboracionista!

República Armenia
República Armenia 1827
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Pocos se atreverían a llamarse colaboradores turcos. Es mucho más agradable ser conocidos como «realistas», «pragmáticos», «pacifistas» etc. Tales son términos erróneos imitativos que simbolizan la época de la colonización turca en Armenia. Precisamente por eso, el desmantelamiento de la Nación no va acompañado de llamamientos abiertos a renunciar a la soberanía. A continuación, se presentan algunos mitos infundados que los partidarios del sátrapa turco Pashinián, tanto ocultos como manifiestos, siguen difundiendo.

Mito n.º 1: "El concepto de la “Armenia Real” determina la Nación armenia".
Realidad:

Un Estado no es sólo una bandera que se coloca dentro de un territorio ni siquiera se trata de la membresía en la ONU. De hecho, la pertenencia a las Naciones Unidas ni siquiera asegura el derecho a usar a puerta cerrada la bandera y los símbolos de Artsaj, que es un territorio histórico armenio. El punto es que los fenómenos de colonización y soberanía son incompatibles.

Además, un Estado que existe formalmente no protege la soberanía ni siquiera preserva esa misma bandera. Un Estado se define por el control sobre su territorio y fronteras. Sigue formándose la Ruta Trump, los preparativos están en auge. Mediante la Ruta Trump Azerbaiyán obtendrá la facultad de utilizar nuestros terrenos meridionales sin obstáculos y de aislar a Armenia de la frontera persiana cuando quiera. Varios terrenos dentro de Tavush ya han sido cedidos. Resulta que la situación en torno al área cerca de la frontera con Georgia está en la cuerda floja. Las "fronteras" actuales entre Armenia y Azerbaiyán están notablemente más alejadas de lo que se ve en los atlas y los libros de referencia. Para los residentes de las zonas fronterizas, están aún más allá de lo que se ve en las imágenes satelitales en vivo. La cosa es que muchas pasturas, fuentes de agua y comunicaciones están al alcance del fuego desde posiciones azerbaiyanas elevadas y se han vuelto inaccesibles para los habitantes que los utilizaron durante siglos y milenios. Rutas cortas se han extendido por decenas de kilómetros, y su transitabilidad depende únicamente de las condiciones meteorológicas y la "buena voluntad" de los azerbaiyanos. Mientras tanto, el asunto de los terrenos ilegalmente ocupados por Azerbaiyán está ausente de la agenda bilateral, y el sátrapa turco Pashinián tiene prisa por ceder tales "enclaves" como Tigranashen, lo que resultaría en que Azerbaiyán rodease el sur de Armenia, aislando Syunik de otras regiones armenias.

Un Estado también se define por su habilidad de elegir autónomamente su futuro. Se refiere al abanico de valores y símbolos nacionales que se utilizan en el discurso social, el currículo escolar y los medios públicos o, por el contrario, se excluyen de todo eso. Ningún Estado existe sin su política de la memoria y de los símbolos. La Televisión Pública de Armenia está encabezada por un lacayo del sátrapa turco. La ministra de Educación, que es la esposa de tal lacayo, llama fascista a Karekin Nzhdeh. El narrativo histórico oficial se reescribe según la “agenda de paz". El Monte Ararat ha sido eliminado de los sellos de visa, mientras que la imágen de Ararat deliberadamente ha sido quitado del diseño preparado para los futuros pasaportes biométricos. A un empleado del Museo-Instituto del Genocidio Armenio le han despedido por llamar la atención de los visitantes sobre la limpieza étnica en Artsaj, mientras el premier instruye a los niños que no dibujen el Monte Ararat en sus cuadernos. Todo dicho es sólo la punta del iceberg, mientras que en lo que atañe a la política de la memoria, lo que es mucho más importante es lo que está siendo silenciado.

Finalmente, la soberanía es la cúspide del desarrollo nacional (¡no popular!), y por lo tanto es imposible sin una nación, sin memoria histórica y Patria, sin símbolos y valores nacionales, sin una identidad y un patrimonio nacional que conste de tales instituciones fundamentales como la Iglesia armenia. Nuestros vecinos, que supuestamente son amantes de la paz, pero en realidad son sedientos de sangre, carecen de todo eso y, reconociendo claramente la importancia de dichos conceptos, los están inventando apresuradamente, mientras los colaboracionistas malgastan nuestro patrimonio y nos instan a centrarnos en tener las barrigas llenas. Los turcos fomentan su estatalidad, mientras que el sátrapa turco y sus amigotes se enfocan en instintos animales.

Mito n.° 2. “La campaña contra la Iglesia armenia es una lucha de buena fe contra cierta gente, no contra la institución”.
Realidad:

La meta de la cruzada desatada contra la Iglesia es desacreditar una institución con dos mil años de historia que guardaba la identidad armenia étnica y, por extensión, la identidad del Mundo armenio. Por culpa del sátrapa turco la vida de los parroquianos armenios se ha hecho un revoltijo, ya que cada vez Pashinián aparece en las liturgias dominicales inesperadamente en una u otra parte del país, tienen lugar abusos litúrgicos. Por ejemplo, no se mencionan los nombres del Catolicós ni del arzobispo que gobierna tal diócesis. Este acto conduce a la erosión de los lazos canónicos entre la parroquia local y la Iglesia y su patriarca. También se refiere a la idolatría, porque los fanáticos del sátrapa turco que él mismo ha traído baten palmas cuando Pashinián viene y se va. Tenemos en cuenta los choques que habitualmente se celebran dentro del templo.

Además de difamar a los sacerdotes, los colaboracionistas turcos comenzaron a discutir la propiedad eclesial y los tributos que la Iglesia debe pagar, poniendo en duda su estatus único reconocido constitucionalmente. Asimismo, los tribunales que funcionaban según la lógica de la "Armenia Real" empezaron a interpretar la expulsión del estado clerical en el marco del derecho laboral laico, como si no se tratara de una misión o sacramento específico, sino de una relación entre un trabajador y un empleador. Finalmente, la prensa amarillista controlada por el Gobierno y el partido de Pashinián, siguiendo su ejemplo, cesó de utilizar los títulos y nombres clericales, refiriéndose a los clérigos por sus nombres seculares. Las elecciones locales que se celebraron en Vagharshapat (Etchmiadzin) fueron declaradas un referéndum sobre el apoyo a la campaña anticlerical.

Todo el mundo está al tanto de que quienes iniciaron esta confrontación son adeptos de sectas que se oponen a la Iglesia armenia. Una de ellas es la Palabra de Vida, una agrupación pseudoreligiosa predilecta del Contrato Civil, el partido político encabezado por Pashinián. Fue a su líder a quien el cómplice turco estrechó la mano con firmeza en Washington DC en febrero de 2025, un par de meses antes de que comenzara la fase activa de su campaña sucia contra el cristianismo armenio. Tras esto, La Sede Madre de la Santa Etchmiadzin de repente se vio "infestada" y los templos bajo la potestad del Etchmiadzin fueron calificados como “almacenes”. Por supuesto, la profanación de las iglesias y jachkars bajo ocupación azerbaiyana es un asunto que no merece la pena abordar. Al parecer, el sátrapa turco sigue el ejemplo de nuestros vecinos "amantes de la paz" en lo que se refiere a la gestión de los bienes eclesiásticos.

Además, en esta lucha, el amigacho turco Pashinián cuenta con maleantes dentro de la Iglesia, a quienes puede chantajear con casos penales. El arzobispo Navassard Kchoián sirve de ejemplo ideal por ser tristemente célebre por sus fraudes financieros a gran escala y sus hábitos delincuentes. Junto con tales obispos y arzobispos como Kchoián el sátrapa turco intenta "purgar" Etchmiadzin. Para elegir un catolicós títere Pashinián convocó una "asamblea espiritual" de diez miembros. Para unirse al “cónclave” se podía acceder por correo electrónico. Había un requisito: tenía que declarar ante el "nuevo mesías" que un aspirante leyó la Biblia de principio a fin, ayunó al menos una vez en los últimos cinco años, y rezaba diariamente. Sin embargo, el falso mesías confía en Dios, pero mantiene la pólvora seca: por si acaso, ha financiado la renovación del Avan Centro de Salud Mental.

Al fin y al cabo, la persecución jurídica de personas concretas escaló rápidamente a la ardiente “polémica” sobre el papel social que la Iglesia armenia desempeña como institución nacional. La Iglesia fue achacada de haber amparado la influencia rusa, mientras sufría una caza de brujas comparable a las represiones en vísperas de la caída del Imperio ruso y en el auge del terror estalinista. Los amigotes turcos echaron al olvido el papel del clero armenio en el resurgimiento de la independencia de la Primera República y la liberación de Artsaj, etiquetando a la Iglesia como una “organización antiestatal”. Para demostrar su supuesta rectitud moral, compararon descaradamente al sátrapa turco con el rey Pap de Armenia, quien estatizó las posesiones de la Iglesia.

La guerra contra la Iglesia también forma parte de una campaña para cortar definitivamente los nexos entre las comunidades armenias y Armenia. La Iglesia es actualmente la única institución armenia global a pesar de todas sus deficiencias y discordancias internas. En muchas comunidades armenias, los templos armenios sirven como el núcleo de la identidad nacional y la interacción comunitaria. Además, al catolicós le eligen universalmente, y por esta causa él representa a los armenios étnicos en todos los rincones del mundo. Por lo tanto, es natural que el conciliábulo que busca sembrar la discordia entre las comunidades armenias y dentro de ellas ataca la clerecía. Si hoy no pueden determinar conjuntamente cómo se gobernará nuestra Iglesia y hacia dónde debe dirigirse, mañana tampoco podrán establecer pautas morales para su congregación.

Mito n.° 3. “El Spiurq es ineficaz para la Nación armenia”.
Realidad:

Aunque las comunidades armenias carecen de estructura plenamente organizada, cualquiera potencia, gran o pequeña, quisiera contar con los recursos intelectuales, espirituales, empresariales y financieros de tal escala que se ubican en las mayores metrópolis del planeta. Por esta causa, tales países como China, India, Kazajistán y Turquía implementaban varios programas estatales colosales, lanzaban proyectos educativos, organizaban grupos de cabildeo y realizaban inversiones internacionales en el transcurso de décadas. Incluso esos países todavía necesitan la ayuda de las naciones políticas transnacionales (NPT) consolidadas, formadas a lo largo de siglos. Irlanda, Israel y Polonia son naciones que confirman la eficacia de sus diásporas foráneas. Mientras que el lobby israelí sigue debilitando y el Estado judío sigue perdiendo el apoyo a ambos lados del Atlántico, la futura NPT armenia logicamente se destaca como una de las fuerzas globales y tan esperadas, indispensable para formar un nuevo orden mundial sostenible.

En lugar de liderar la construcción de la NPT armenia, los que administran las ruinas del Estado armenio, comprometidos con las tradiciones de la Tercera República, intentan saldar el Mundo armenio, no como un producto semielaborado, sino como una materia prima, y ​​encima a un monopolista. Sin embargo, ¿de qué tipo de relaciones económicas iguales podemos hablar cuando un apéndice de materia prima interactúa con los amos coloniales? Por lo tanto, la camarilla turca no se centra en unir a estas comunidades en el Spiurq viable e influyente con metas y estructura unificadas, sino en inventar la "Armenia Real" agenda que no contiene cláusulas encaminadas a gozar de este bien nacional valeroso, tampoco aborda los asuntos de nuestra historia milenaria, nuestra Patria histórica, nuestros símbolos y valores nacionales, nuestro patrimonio étnico.

Al igual que antiguos tiranos de la Tercera República, Pashinián necesita un conjunto de comunidades apartadas y controladas, no el Spiurq consolidado y poderoso. Por lo tanto, va más allá: no solo excluye a las comunidades de la construcción nacional, sino que también las declara a ellas y a sus valores la causa de sus fracasos políticos, acusándolas de revanchismo y hostilidad hacia nuestros vecinos que aún niegan sus pecados originales, es que, el Genocidio Armenio que tuvo lugar durante el establecimiento de Turquia sobre las ruinas del Imperio otomano, así como las masacras de los armenios étnicos que se perpetraron durante el establecimiento de Azerbaiyán sobre las ruinas del Imperio soviético.

Uno de los pecados originales de la Tercera República fue la segregación de quienes sobrevivieron al infierno de tales catástrofes. Hoy, Nikol Pashinián, fiel acólito de Levon Ter-Petrosián, no sólo estigmatiza a los refugiados del Artsaj, sino que también les empuja a vivir en el extranjero, erigiendo un muro impenetrable entre las comunidades y Armenia que está bajo control turco. Si antes se trataba al parecer de quienes “no ven en Armenia su patria” (hoy sólo el sátrapa turco contrapone “patria” con “Estado”), ahora los ciudadanos, las organizaciones comunitarias eficientes y los que disienten de la orientación colaboracionista promovido por los reyes por un día en Ereván quedan excluidos de la vida interna y el futuro de Armenia.

El Mundo armenio global es la única fuerza armenio-centrista que garantiza la preservación del Estado, la única fuerza que ha demostrado su dureza y permanece invicto. Este bien está bajo la mira del sanguinario dúo turco-azerbaiyano. Recordemos: el Mundo armenio presenció el pecado original de los proyectos nacionales turco y azerbaiyano. También obstaculiza la expansión turco-azerbaiyana, o sea, la absorción total de Armenia. Se trata no sólo del apetito que los jenízaros turcos tienen y la lealtad que los jóvenes jenízaros armenios intentan demostrar, sino también si logran absorber a Armenia sin ahogarse. La Sección 907 de la Ley de Apoyo a la Libertad promulgada en Estados Unidos, que permanece vigente a pesar de los incansables esfuerzos aplicados por Bakú, Angora y Ereván, representa este último dilema para Turquía y el mundo turco.

Mito n.° 4. “El futuro de Armenia sólo debe ser determinado por quienes residen en el país”.
Realidad:

Sólo un agente del enemigo estratégico podría malgastar el enorme potencial del Mundo armenio y marcar las líneas rojas para sí mismo según la agenda “Armenia Real”. Respectivamente sólo sus homólogos fuera de la así llamada “Armenia Real” podrían tragar la amarga píldora y asentir con la cabeza.

La cúpula colonial trata la etnia colonizada como un conjunto de contribuyentes, que está bajo control administrativo pleno. Las naciones soberanas amplían su influencia política. Armenia tiene una oportunidad única de superar a todos los imperios y hacer caso omiso de fronteras terrestres, marítimas ni espaciales. Esto ni siquiera requiere un esfuerzo extraordinario, es necesario no obstruir ni anular todos los esfuerzos del Mundo armenio con retórica colaboracionista. A cambio, el sátrapa turco y sus jóvenes jenízaros se arrinconan en una área que sigue reduciéndose, y con pusilanimidad se alejan del Mundo armenio.

La única medida eficaz para poner fin a la Cuestión armenia definitivamente es fragmentar y desmoralizar las comunidades armenias. La mejor opción para Turquía es explotarlas para conseguir sus metas, que se extienden mucho más allá del Cáucaso del sur. Quizás, precisamente por esta razón, el mundo turco tolerará, por el momento, la existencia de una reservación indígena oficialmente denominada "República de Armenia" y atraerá a tantos armenios étnicos como sea posible a residir allá, incluso en Armenia Occidental. La "Armenia Real" que no sea un centro de gravedad para las comunidades armenias no representa ninguna amenaza para el proyecto nacional turco. Turquía aprendió las lecciones de la Guerra Fría entre EE.UU y la Unión Soviética como ningún otro país, y en esta ronda de confrontaciones globales, se esfuerza una vez más por usar las armas frías en lugar de actuar cobardemente. No es extraño que Pashinián se haga eco de la propaganda turca en su oposición a militarizar el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio. Eso ha sido un verdadero lapsus freudiano. La diplomacia turca, por supuesto, teme una Armenia que utilice la influencia y el capital del Mundo armenio como arma. El reconocimiento del Genocidio pro forma por parte de cualquier país no es un desafío para los turcos.

La Nación armenia es el núcleo y el valor inalienable de todo el Mundo armenio. Es inaceptable dejarlo en manos de la pandilla que consta de diletantes y colaboracionistas, que no rinden cuentas al Pueblo de Armenia ni a las comunidades armenias fragmentadas deliberada e intencionadamente por todo el mundo, que todavía tienen que transformarse en el Spiurq. El sátrapa turco Pashinián, implementando la agenda redactada por el tándem turco-azerbaiyano, continuará desacreditando al Mundo armenio global y obstaculizando su consolidación en torno a una doctrina armenio-centrista. ¿A qué tipo de pobre lógica y negación de la realidad hay que adherirse para creer que millones de armenios, integrados con éxito en otros países y que eligen conscientemente seguir siendo armenios étnicos cada día, están del lado equivocado de la historia? ¿Cómo es posible creer que los que desplazaron a los armenios usando violencia, cortaron las orejas de ancianos armenios, decapitaron a soldados y sometieron a la hambruna a niños, los que hoy retienen a decenas de rehenes, profanan sitios sagrados y manifiestan sus intenciones genocidas son “socios” en lo que se refiere a la construcción “nacional”?

Todo por lo que nuestros antepasados ​​derramaron sangre, sudor y lágrimas durante milenios se está destruyendo o está al borde de ser destruido. El Mundo armenio se pone de acuerdo en la “delimitación” de su espacio vital, desempeñando obedientemente su papel en el desmantelamiento final de la estatalidad armenia. Es una actitud conveniente abandonar al pueblo de Armenia cara a cara con esta bestia, a la que han alimentado colectivamente durante 35 años, y cesar de actuar. Pashinián, que es uno de los rostros de tal bestia, está haciendo lo mismo. Solo él sabe que lo único que nos espera es el abismo y la vergüenza eterna, mientras que nosotros aún tenemos algo que perder.

Mito n.° 5. «Reparar asfalto es más importante que la soberanía»
Realidad:

Desarrollar infraestructuras es una responsabilidad fundamental de cualquier gobierno. Sin embargo, no está claro si los armenios permanezcan en Armenia gozando de la infraestructura renovada, y si Armenia atraiga la atención del Mundo armenio. Incluso la Comisión Electoral Central, controlada por Turquía, confirmó ante la Corte Constitucional, también controlado por los turcos, que los socorros que la administración colonial ha prestado a la población, por ejemplo, el seguro médico público que no es accesible para todos, los aumentos de pensiones y los préstamos agrícolas preferenciales, han sido el uso de recursos administrativos.

Hemos de subrayar que la línea defensiva elegida por el Contrato Civil en lo que se refiere a los gastos sin límites del presupuesto consolidado en vísperas de las elecciones se basa precisamente en lo siguiente: “las elecciones no son una excusa para dejar de cumplir con los deberes constitucionales del Estado”. Por un lado, esta es una disculpa ridícula, porque se trata de las responsabilidades que cualquier Gobierno debe llevar a cabo para satisfacer las expectativas de los electores. Las obras públicas no son una limosna dada por los que fueron desempleados y vagabundos en el pasado reciente.

Por otro lado, esta argumentación señala hacia una lógica retorcida que la camarilla de Pashinián impone a todos los armenios: “el Estado se equivale al Gabinete” (véase el Mito 1, también les recordemos la declaración “El Gabinete soy yo” formulada por el sátrapa turco). Esta falta deliberada se manifiesta con mayor claridad en las tesis divulgadas por los oficiales, tales como “si estás en disidencia con Pashinián, actúas contra el Estado / a favor de Rusia”, así como en la denigración de cualquiera que no comparta las preferencias del sátrapa turco, tildándolos con los términos “amenazas híbridas” y “innostrannye agenty” (literalmente, en la lengua rusa). A propósito, quienes desean distanciarse de Rusia “de repente” caen en esta última categoría. A ellos les Pashinián llamó recientemente “agentes foráneos”.

Volvamos a abordar el asunto de los cambios cosméticos que nos ofrecen bajo el pretexto del modo de vida nuevo, el nuevo jalón, la vencida sobre la corrupción, etc. En realidad, tales proyectos ofrecen una oportunidad ideal para malversar los fondos del presupuesto consolidado e incentivar a los partidarios leales y a los oligarcas. La gente olvida rápidamente la renovación deficiente y lenta de los jardines infantiles, cómo los miembros del partido Contrato Civil encabezado por Nikol y sus familias ganan licitaciones públicas para realizar las obras de mala calidad en todo el país, cómo los amigotes del sátrapa turco incluso adquieren terrenos comunales sin molestarse en participar en subastas y concursos. Mientras el partido político de Pashinián sigue viendo la vida ociosa, el premier inaugura edificios inacabados, pasea en bicicleta, escoltado por su escolta, peatones, ciclistas, automovilistas y otros conductores arriesgan su vida diariamente. Al mismo tiempo, Tigran Avinián, el alcalde de Ereván y otro adepto de la secta Palabra de Vida, quien robó miles de millones de la fundación ANIF, continúa perjudicando la salud de los habitantes de la capital y de quienes viven en los suburbios con total impunidad.

Además, las obras viales, duraderas e ineficaces, están alterando radicalmente la movilidad y provocando embotellamiento sin precedentes en los desvíos. Cada viaje dura horas, los accidentes de tráfico aumentan, la gente pierde un tiempo precioso y, por lo tanto, su salud y su dinero, todo para que un funcionario del Contrato Civil reciba un soborno, el sátrapa turco y su pandilla puedan afirmar que nadie construyó tanto bajo el régimen anterior. Lamentablemente, sí lo construyeron, por ejemplo, se trata de la tristemente célebre autopista Norte-Sur, aunque los fondos se agotaron mucho antes. Sin embargo, la gestión de Pashinián no es una excepción a la regla, porque el capital asignado para la construcción de la estación de metropolitano Ajapnyak también se agotaron antes de que comenzaran las obras. Ponemos a un lado la viabilidad económica de las infraestructuras subterráneas en esta zona, para las próximas elecciones farsantes, si las hay, lo más probable es que la estación Ajapnyak tenga que inaugurar y presentar como un éxito.

A pocos les importa que estas carreteras "recién renovadas" se inunden en un instante (o mejor decir, se hacen una cloaca a cielo abierto) después de cada lluvia, que muchos distritos de Ereván y de todo el país se queden a menudo sin agua ni electricidad durante días, que los habitantes de Ereván se sofoquen en invierno, igual que en verano, debido a la tala masiva de árboles y su sustitución por cerezos y árboles de judas con sus diminutas copas. Sólo se puede sentir el asfalto reparado en la nariz y verlo por los ojos.

Además, incluso los cambios cosméticos, así como los actos de sabotaje, se llevan a cabo a costa de una creciente deuda pública e impuestos, para implementar medidas populistas a corto plazo y sin considerar los efectos. La deuda pública actual de Armenia apenas alcanza la mitad de su producto interno bruto (PIB), acercándose a niveles críticos para la economía nacional. Al mismo tiempo, el PIB se ve artificialmente inflado por la reexportación de bienes desde y hacia Rusia en el contexto de las sanciones introducidas contra la Federación Rusa, mientras que el PIB nominal se ve inflado por el tipo de cambio del dólar, que es excesivamente bajo. Por lo tanto, el crecimiento real de la producción de bienes y servicios es muy limitado, y los factores externos que lo propician son extremadamente volátiles.

Sea lo que sea, los contribuyentes armenios tendrán que cobrar la deuda nacional durante mucho tiempo, financiar el enriquecimiento de la cúpula del Contrato Civil, pagar por el seguro médico universal, mientras la salud pública no funciona efectivamente que se centre en la prevención de enfermedades en lugar del alivio sintomático, y los sobornos preelectorales en forma de aumentos de pensiones. Paradójicamente, si no hay un Estado, no hay ninguna deuda nacional. Sin embargo, en la "Armenia Real" diseñada por Turquía, la lógica se invierte, ya que lo único que reúne a los súbditos en la colonia es vivir como si no hubiera mañana.

Una vez un mito ha sido refutado, tú probablemente te preguntas: "¿Por qué toleramos esto?". Esto ocurre, porque contamos con la inmunodeficiencia armenia a gran escala. Sin embargo, en lo que se refiere a un asunto tan trivial como las carreteras y las escuelas, surge una pregunta más: "¿Para qué las necesitamos?". De hecho, se trata de las facultades que las autoridades municipales deben efectuar. El gobierno nacional patriótico se necesita para preservar y desarrollar el Estado, proteger a sus ciudadanos y prevenir o, al menos, superar los efectos de desastres y tragedias.

Renovar asfalto es maravilloso, sobre todo si es de alta calidad. No obstante, la carretera entre Goris y Kapán también fue asfaltada, pero está bloqueada por los puntos de control azerbaiyanos, mientras que los militares turcos aterrorizan a los niños armenios. Los azerbaiyanos completamente alquitranaron la ruta entre Artsaj y Syunik en otoño de 2022. Los vehículos armenios ni siquiera pudieron moverse por ella durante tres meses, porque la nación terrorista impidió el movimiento a través de esa carretera vital. Cuando la desbloqueó nueve meses después, la vía se llenó de refugiados armenios forzosamente desplazados del Artsaj. El asfalto no tenía ningún valor. Cientos de miles de armenios habrían sacrificado todo por que la carretera entre Ereván y Stepanakert fuera llena de baches y larga como lo era en la década de 1990 y principios de la de 2000, pero que siempre los llevara a salvo a la patria, sin importar la dirección en la que viajaran.

Mito n.° 6. “La memoria histórica pone en peligro la supervivencia de Armenia”.
Realidad:

“Bajar el listón” o rechazar la identidad nacional no tiene nada que ver con el “realismo” ni con “reconocer los errores del pasado”. El realismo nunca ha significado trascender los intereses nacionales, rechazar valores y subjetividad histórica. El realismo es poder evaluar objetivamente las oportunidades y las amenazas que surgen, elegir las herramientas eficaces para aprovecharlas y superarlas, y buscar una solución para preservar y fortalecer la Nación en un tumulto geopolítico.

La historia humana no tiene piedad siendo un testigo imparcial del resultado de cada conflicto. Quienes se negaron a participar jamás han vencido. Sin embargo, esto no ha conllevado su olvido. Abandonar voluntariamente las metas y ambiciones, rechazar la memoria histórica, los símbolos y las instituciones, negar las propias ventajas y la propia naturaleza, sólo beneficia a los enemigos de los armenios en la región y en el mundo. Sobrevivirán solamente aquellos que aprenden con mayor rapidez de sus derrotas y tragedias, aprovechan las debilidades del enemigo y mantienen la voluntad de resistir y vencer. Los que renuncian a sus ambiciones antes que sus competidores serán vencidos.

Polonia se repartió varias ocasiones antes de la Segunda Guerra Mundial. La invasión de Polonia fue la primera agresión bélica que el Tercer Reich emprendió. Las ocupaciones alemana y luego soviética no les hizo a los polacos aceptar su destino ni a hacerse colaboracionistas. Al contrario, ante la primera oportunidad de restaurar su estatalidad, movilizaron todos sus recursos para establecer una nación política transnacional. Este proceso aún no se ha finalizado, pero ya resulta difícil imaginar que alguno de los vecinos de Polonia, incluso los más lejanos, considere buena idea entrar en una “guerra corta victoriosa” contra los polacos.

Irlanda tampoco se ha rendido ante el destino. A pesar de siglos de opresión, el borrado de su cultura étnica, su fe e incluso su idioma, la Gran Hambruna, que forzó a las víctimas a cruzar el Atlántico, los irlandeses, perfectamente integrados en la aristocracia estadounidense, nunca aceptaron las vicisitudes del destino que tuvieron lugar en su isla natal azotada por el viento, sino hicieron todo lo posible para garantizar que nadie se atreviera a infringir su derecho a existir y progresar en su tierra. Entre los irlandeses también había quienes consideraban “realistas”. Ellos declararon que no merecía la pena luchar por los Seis Condados, controlados por los británicos, donde reside una población predominantemente protestante. Sin embargo, los irlandeses lucharon con uñas y dientes por la independencia de los 26 condados restantes. La independencia de la Tercera República cayó del cielo.

No obstante, la cruda realidad demostró a los habitantes autóctonos del Norte y a todo el mundo celta que la colonización extranjera jamás podría reemplazar la independencia, ni siquiera en lo que se refiere al relativamente civilizado Reino Unido, dentro del cual los irlandeses gozaban de considerable autonomía. Cuando se dieron cuenta de esa lógica, la matanza duradera se desató. Aunque no obligó al pueblo indígeno a bajar el listón ni a cesar de luchar y mudarse unas decenas de kilómetros hacia la República de Irlanda. Los norteños sintieron el férreo apoyo del mundo celta. Esto se debió en gran medida al amparo de sus compatriotas al otro lado de la frontera y del Atlántico. Hoy en día, Gran Bretaña ha de tener en cuenta el cabildeo irlandés en todos los asuntos políticos, tanto internos como externos, y la unificación de la Isla Esmeralda en una Nación es solo cuestión de tiempo, gracias a la tenacidad del mundo celta.

Por lo tanto, es erróneo carecer de la meta. La meta no es errónea sustancialmente. No se debe culpar a los valores y ambiciones nacionales por nuestro estado de cosas arduo, sino a todos los líderes de la Tercera República, sin excepción, quienes en realidad nunca siguieron tales valores y ambiciones y a menudo actuaron en contra de ellos. Echa un vistazo a una breve lista de los crímenes colectivos contra los armenios perpetrados por el liderazgo político de Armenia:

  • rechazaron el Miatsum (Reunificación) de Armenia con Artsaj, y se negaron a asumir la responsabilidad político-militar por el futuro de Alto Karabaj;
  • no lograron crear el Ejército y desarrollar la industria militar doméstica;
  • desmantelaron las instituciones nacionales, incluyente la Iglesia armenia;
  • facilitaron la puesta en marcha de las redes de espías foráneas sin parar;
  • buscaron a protectores y metrópolis, no a aliados;
  • entregaron Artsaj a los turcos asegurando el éxodo de los armenios;
  • cortaron los lazos entre las comunidades armenias y Armenia;
  • ​​sacaron dinero del Spiurq como si fuera una vaca de efectivo.

Resulta que todo lo que hizo la camarilla turco se oponía a los objetivos proclamados, o ingenuamente insinuados. Hoy se ha declarado una nueva misión, es decir, preservar el trozo de tierra restante, que está parcialmente bajo control del vecino "amante de la paz". Es una meta noble, sin duda, pero las concesiones interminables históricamente jamás la han logrado.

Al fin y al cabo, cualquier persona puede formular una meta de tal tipo. ¿Para qué necesitamos un Gobierno colaboracionista e incompetente si solo se dedica a entregar, poco a poco, partes de la cuna del grupo étnico armenio y culpar a las ambiciones territoriales de los activistas que representan al Mundo armenio? La Nación y su cúpula son necesarios para establecer y proteger las líneas rojas, para resolver problemas complejos y a veces aparentemente imposibles. Si la función del Gobierno es difundir las amenazas articuladas por los colonizadores y proclamar su veracidad, entonces no es más que un intermediario inútil. En muchos otros países se puede llegar a fin de mes y viajar por carreteras realmente de buena calidad.

Mito n.° 7. “No obstante, en Armenia ha surgido una auténtica competencia política y libertad de expresión”.
Realidad:

En primer lugar, la competencia política no se define por el número de candidatos farsantes, diletantes y personas con un trasfondo bien documentado de haber traicionado al Mundo armenio que participan en las “elecciones” fraudulentas, sino por la competencia de ideas y visiones de futuro. La Tercera República todavía carece de los partidos, el parlamentarismo y la cultura de discusión. Los resultados de las dos últimas elecciones a la “Asamblea Nacional” reflejan la magnitud del decaimiento en que la República de Armenia se ubica, así como la verdadera naturaleza de su sistema feudal-clánico. Las agrupaciones políticas solamente compiten por el financiamiento oligárquico mediante la retórica extravagante y estridente.

Nadie cuestionó la falsa “agenda de paz” formulada por el sátrapa turco, porque crear significados es una tarea que requiere mucho tiempo. Es más fácil añadir epítetos propios para la palabra “paz” y luego quejarse de que los votantes eligieron la versión “clásica” y “original”. Por lo tanto, la entrevista entre el principal propagandista del sátrapa turco y la persona más destacada de la nueva "primera fuerza de oposición" no difirió de una entrevista con un miembro del partido proturco Contrato Civil. No había ninguna discusión sobre los jalones clave de la formación de la Nación armenia: el control sobre Syunik, la entrega de los "enclaves", la inmigración y la emigración, el futuro de los armenios de Artsaj deportados, la construcción del Estado y Spiurq. Narek Karapetián sólo expresó el mensaje "Haré lo mismo que Pashinián, solo que mejor", sea lo que sea que signifique ese "mejor".

En segundo lugar, la paleta política en Armenia nunca estuvo tan vacía como ahora, durante la caída de la Tercera República. Ter-Petrosián falsificó la primera vuelta de las elecciones presidenciales para evitar la segunda. Incluso el cacique Robert Kocharián venció en las elecciones tras la segunda vuelta. El régimen de Serzh Sargsián constantemente fue desafiado desde el primer hasta el último día de su mandato, viéndose obligado a responder preguntas incómodas sobre Artsaj y la corrupción, aunque rara vez ofreció respuestas sustanciales. Finalmente, Pashinián, quien posteriormente tomó el poder de manos de Sargsián, ingresó al parlamento bajo su mandato. En la legislatura títere de Pashinián no hay ningún homólogo de Pashinián. El hecho que comparamos los antecedentes de manera relativamente positiva con el incumbente no es un homenaje al pluralismo y la tolerancia política. Sólo mostramos lo lejos que Pashinián cayó, incluso en comparación con los antiguos.

En tercer lugar, en el noveno año de la gestión colaboracionista de Pashinián, los medios de comunicación oligárquicos siguen operando impunemente, mientras que a los ciudadanos disidentes les arrestan como los peores criminales. En la "Armenia Real", Robert Kocharián ha sido prácticamente rehabilitado políticamente por todos sus transgresiones contra los armenios y Armenia, gracias a sus medios de comunicación y a los ataques ineficaces por parte del sátrapa turco. El dúo Pashinián-Kocharián (o Samvel Karapetián, aunque para la gente no hay ninguna diferencia) cosecha los frutos de un gobierno de tipo cártel en Armenia. Ambos son conscientes de que su existencia política se basa únicamente en la existencia de su "enemigo", por lo que la jubilación de uno conlleva automáticamente la jubilación del otro. Por lo tanto, el malhechor Kocharián permanece libre y financia libremente a medios de comunicación y partidos políticos, mientras que la gente que se atreve a hacer comentarios insultantes sobre tales jóvenes jenízaros como Alen Simonián, o formular observaciones encaminadas al sátrapa turco personalmente inmediata y brutalmente resultan detenidos. Incluso los defensores de derechos humanos en Europa, que a menudo hacen la vista gorda de las ofensas perpetradas por el sátrapa turco, critican la constante detención de ciudadanos acusados ​​de delitos no violentos en casos donde no hay amenaza para la seguridad pública.

Finalmente, lo que los colaboradores llaman una "competencia" de ideas se reduce simplemente a la dicotomía entre los antiguos y el incumbente, a la lucha entre dos agrupaciones por el presupuesto, al acceso a las futuras inversiones turcas, al control de los jueces y la inmunidad parlamentaria. Precisamente por eso, ningún grupo oligárquico está interesado en sanear la palestra política de la Tercera República, ni en derrocar al sátrapa turco, del mismo modo que los competidores competentes con una reputación perfecta no le resultan rentables. El sistema feudal-clánico no necesita un cambio radical, ni caras nuevas. El sistema prefiere repartir los restos del Estado entre sus filas y distribuirlos por paraísos fiscales.

Todos los fenómenos descritos de la vida armenia moderna son solo la punta del iceberg que se cierne rápidamente sobre la consolidación del Estado armenio y el Mundo armenio. No se han aprendido las lecciones de tragedias anteriores, por lo que casi no hay botes salvavidas, y los pocos que aún saben leer mapas y gobernar un barco siguen durmiendo o hablando de la cubierta lujosa bajo el mando del "nuevo" capitán.

Puedes seguir autoengañándote de que el agujero aún no es lo suficientemente grande y que el "capitán" tiene el control. Puedes esperar a que el agua alcance la cubierta recién reparada. O puedes, por fin, dejar de esconderte en tu camarote y tomar el timón.

El mundo moderno le debe al hundimiento del RMS Titanic sus numerosas normas de seguridad. Una de ellas es que cada barco debe tener siempre un vigía de guardia, listo para recibir una señal de socorro. Si el Mundo armenio atiende a esta señal y quienes saben manejar este enorme navío toman el timón, tendremos la oportunidad de crear algún día nuestra versión del museo Titanic Belfast que se ubica en Irlanda del Norte, en nuestra ciudad de Shushí que alguna vez se hará armenia. Este museo no estará dedicado al hundimiento de otro “Titanic" armenio, ni a un Titán enemigo, ni siquiera a un Goliat, sino a cómo el Mundo armenio logró evitar una catástrofe final y, una vez más, se convirtió irrevocablemente en el artífice de su historia.

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