Monté nació en el seno de una familia que sobrevivió milagrosamente al Genocidio armenio y el desplazamiento forzado de los armenios entre 1915 y 1923. Su padre Charles les dio a sus hijos recuerdos de tales eventos trágicos e incluso emprendió un viaje familiar hacia las tierras perdidas de Armenia Occidental. Este acontecimiento desempeñó un papel fundamental en formar la identidad armenia del curioso adolescente estadounidense. Tal etapa de su vida fue marcada por el comienzo de la lucha interior entre su mentalidad nortamericana y la armenia. Quienes cambiaron la historia de su pueblo siempre experimentaron tal compleja fase de transformación interna. El padre fundador de la nación irlandesa Éamon de Valera nació en una familia mixta irlandesa-vasca en Nueva York. David Yosef Grün, un joven intelectual socialista de Płońsk, Polonia, más tarde se hizo David Ben-Gurión un estadista israelí. El rebelde sajón provinciano Otto Leopold se convirtió en Otto von Bismarck, un artífice de la unificación alemana.
Ninguno de ellos abandonó por completo su inicial identidad en favor de la otra. Al contrario, la identidad múltiple es una ventaja innegable, porque se trata de la agilidad, la plasticidad, la perspectiva amplia, el pensamiento innovador, etcétera. Además, una persona con una única identidad suele ser incapaz de reconocer todas sus ventajas y desventajas, ya que carece de un segundo elemento interior para efectuar autoanálisis comparativo. La cuestión es qué identidad se convierte en la dominante, la que determina las prioridades vitales y los motivos para actuar. Al convertirse en la base de la autodeterminación personal, la identidad dominante subordina la secundaria y las demás identidades, canalizando su energía positiva y destructiva para alcanzar las metas y las tareas establecidas por la identidad principal. Monté Melkonián adoptó una mentalidad armenia como la dominante al haber recorrido un camino arduo, peligroso y espinoso, perfeccionándose diariamente como persona, que es la forma, y desarrollando su identidad armenia, o sea, el contenido.
La personalidad del Comandante Avo se caracterizó por la modestia, la ambición, la dedicación y la determinación. Desde su carrera escolar Monté se distinguió por su curiosidad y ansia de aprender. Exploraba el mundo que lo rodeaba, educándose en diversas universidades norteamericanas, europeas y asiáticas. No sorprende que optase por hacerse arqueólogo e historiador. Quienes eligen conscientemente esta ocupación se preparan desde el principio no solo para el papeleo, sino también para buscar respuestas a preguntas complejas. Para alcanzarlo se necesita examinar el pasado, si eres hábil de comprender sus complejidades y estás bien preparado para estudiarlo de manera correcta. La historia no se revela a cada uno especialista. Monté fue uno de los que lo lograron. Su cosmovisión, su habilidad de educar a sí mismo, su disciplina y su trabajo duro crearon una persona fuerte, que fue capaz de abarcar multitud de identidades complejas. Habría podido tomar un atajo y optar por un modelo atractivo y desarrollado, es decir, un modo de vivir estadounidense, europeo o incluso japonés. En ese caso, el éxito rotundo habría estado garantizado, lo que habría determinado su destino.
No obstante, el hecho que Monté Melkonián conscientemente optó por el camino más difícil personifica su verdadera grandeza. Avo prefirió construir la identidad armenia y transmitirla a otros armenios.
Un suceso ilustra idealmente su enfoque hacia la identidad armenia y el concepto de un humano armenio. Durante la guerra civil libanesa de 1975, las así llamadas élites armenias locales, carentes por completo de visión estratégica, hicieron todo lo posible para que todas las partes del conflicto civil aprovechasen de la comunidad armenia. Mientras tanto, los partidarios de las Falanges Libanesas (o el Kataeb), unos crisitanos árabes quienes promovieron la identidad maronita nacionalista, asesinaron a civiles armenios desarmados, secuestraron a unas familias exigiendo rescate. Creían que los armenios respaldaron a los rebeldes palestinos y, por lo tanto, actuaron de manera extremadamente brutal.
La ¨dirección¨de la comunidad armenia optó por la peor táctica posible, es decir, apaciguar al agresor mediante interminables concesiones unilaterales. Según el estadista británico Winston Churchill, ¨un apaciguador es aquel que alimenta al cocodrilo con la esperanza de que se lo coma el último¨. Al parecer, la así llamada élite armenia in Lebanon hizo caso omiso de las obras de Churchill, o no se esforzó en estudiar sus ideas ¨ridículas¨ por no considerarlo una figura históricamente importante. Era naturalmente que el apaciguamiento fracasó y, en consecuencia, los armenios siguieron perdiendo vidas.
Un día, los paramilitares de Kataeb abrieron fuego contra un edífice del Airplane House ubicado en el Barrio Armenio. Estaban al tanto de que solo había mujeres y niños dentro, ya que los hombres trabajaban durante el día. No había guardias de seguridad ni protección contra posibles ataques. Una residente, Manouchák Stepanián, al ver a los militantes acercarse al edificio, contactó rápidamente con la ¨Aragats¨, una organización encargada de proteger a la población armenia. Enviaron a dos jóvenes desarmados para hacer frente al ataque. La guerrilla maronita bien armada les tomó por sorpresa. Monté llegó unos minutos después, cargó su rifle y, escondido detrás de sacos de arena, abrió el contrafuego. Violó las normas establecidas por la ¨jefatura¨ armenia, tales como no portar armas sin permiso y no disparar sin autorización.
Mientras los falangistas corrían a cubierto a su lado de la carretera, Monté, agachándose, corrió hacia el otro extremo de la barricada, abrió fuego desde allí, luego saltó al centro y disparó un par de balas más. Desde la perspectiva de los falangistas que se encontraban al otro lado de la carretera, parecía como si el edificio estuviera defendido por un grupo de hombres armados. Durante casi una hora, Monte continuaba dando esta ilusión, saltando de un lado a otro. Según Manouchák Stepanián, él mantuvo a raya a los militantes hasta que los varones armenios volvieron del trabajo y llegaron los refuerzos. (Desde un libro My Brother’s Road escrito por Markár Melkonián)
Esto no es la descripción de un taquillazo producido por el Hollywood, sino una historia real, relatada vívidamente por los residentes de aquel edificio, dos jóvenes armenios asustados, enviados desarmados por su dirigencia a defender a los residentes armenios, y los propios falangistas, quienes creían estar luchando contra una docena de combatientes armados. Hizo lo que la mayoría de los armenios de entonces consideraba una locura, es decir, asumió la responsabilidad, guiado por la lógica, la serenidad y el sentido común. Monté no se comportó como un ser débil, obedeciendo ciegamente las órdenes de una dirigencia totalmente incompetente, por no decir algo peor, y poniendo en riesgo vidas armenias. Más tarde, en su obra A Self Criticism, el Comandante Avo identificaría el período libanés como uno de los momentos clave en la maduración de su identidad armenia. En Beirut, Monté tuvo tiempo para estudiar a fondo a las así llamadas ¨élites¨ armenias que dirigían allí y se dio cuenta de que la ¨cúpula¨armenia se metió en la maniobra política sacando provecho de las circunstancias. A menudo, simplemente utilizaban a jóvenes armenios motivados de todo el mundo para sacar ventaja en su política sucia.
A Monté, al igual que muchos de sus compañeros, le animó el surgimiento de una organización paramilitar capaz de liderar la lucha por recuperar la justicia histórica y resolver la Cuestión armenia bajo las condiciones armenias. Se trata del Ejército Secreto para la Liberación de Armenia (o ASALA). Melkonián, quien ya dominaba varios idiomas extranjeros y tenía experiencia en combate en el Líbano, se convirtió en el motor de la organización. Combinaba la perspicacia estratégica y experiencia práctica, lo que era muy raro. Monte logró planificar la operación de ASALA más compleja de principio a fin y ejecutarla directamente. Siendo un miembro de ASALA, llegó a la conclusión de que su liderazgo actuaba prácticamente igual que la «élite» armenia en Beirut. Él y muchos otros estaban descontentos con el hecho de que los recursos humanos y materiales de ASALA se utilizaran indebidamente por otras fuerzas. Esto fue la razón del conflicto abierto con Hagóp Hagopián, el fundador de ASALA.
El résumen histórico: Muchas fuentes identifican a Hagóp Hagopián como Harutiún Takushián. Según aquellas, él nació en Mosul, Irak, y se unió al movimiento de liberación palestino a los 15 años. Su maestro en el ámbito paramilitar fue Wadi Haddad, fundador del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Unos destacados militantes de tal época se unieron alrededor de Haddad tales como el venezolano Ilich Ramírez Sánchez (Carlos el Chacal), Leila Jaled y Furaya Yukata, el jefe del Ejército Rojo Japonés. El grupo de Haddad fue respaldado político y financieramente por el líder libio Muamar el Gadafi y el mandatario iraquí Sadam Huseín.
Tras el asesinato del cónsul y vicecónsul turcos perpetrado por Gourgen Yanikián en Santa Bárbara, una ciudad ubicada en California, EE.UU., le brindó a Hagopián la oportunidad de presentar el «Proyecto armenio» a los líderes del movimiento palestino. Estos lo apoyaron categóricamente, ya que buscaban aliados en Oriente Medio, especialmente en el Líbano. Precisamente por eso, al conocer muchos de los detalles, Monte se irritó profundamente. Llegó a la conclusión que Hagopián había vendido la Cuestión armenia a terceros y había atado la liberación de Armenia a un movimiento que no tenía nada que ver con los intereses armenios. Los nuevos acontecimientos confirmaron sus dudas, porque Hagopián sin titubear asignaba a los militantes armenios varias misiones, no vinculadas con los asuntos armenios. Tampoco la ASALA elaboró una hoja de ruta estratégica razonada.
Durante este período, Monté tomó la decisión de no permitir que la Cuestión armenia fuera aprovechada por cualquiera actor externo. Para conseguirlo, era importante llevar a cabo la tarea más difícil, es decir, elevar la Cuestión armenia a nivel de la lucha nacional.
Al mismo tiempo, no tenía intención de rechazar a ¨la revolución mundial¨, la suprema idea que unía a todos los izquierdistas. Al contrario, había que aprovechar los recursos y las oportunidades financieras que los donantes de la izquierda tuvieron. La ETA vasca, es decir, el movimiento ¨País Vasco y Libertad¨, declaró su lealtad a las ideas marxistas-leninistas, pero en realidad, solo le preocupaba la independencia de Vasconia. El Ejército Republicano Irlandés (IRA) declaró la guerra al imperialismo global, pero su verdadero objetivo era la reunificación de Irlanda del Norte con la República de Irlanda. Los palestinos también estaban dispuestos a iniciar las negociaciones con los panarabistas, los comunistas y los fundamentalistas religiosos para lograr su objetivo. Antes de Monté Melkonián, la Cuestión armenia fue un muñeco de trapo en manos de unas entidades bien organizadas e influyentes, incluidos los servicios de inteligencia de las grandes potencias, la derecha y la izquierda europeas, nacionalistas y comunistas, el Mujabarat egipcio, los iraquíes, los sirios, los turcos, los iraníes, los vascos, los palestinos, etcétera. La emancipación de la Cuestión armenia comenzó cuando Monté y sus partidarios se retiraron de la ASALA, que se había convertido en una dependencia del movimiento extranjero, y que había comenzado a cometer acciones irrazonables que causaban daño a los armenios. Por instancia, bajo las órdenes de Hagopián se produjo un atentado en el aeropuerto de Orly, Francia. Monté y sus compañeros establecieron el ASALA-Movimiento Popular. Este se distinguía por contar con un programa político, una estrategia clara y un plan de acción. Fue el primer movimiento político-militar armenio hecho y derecho.
En 1985, Monté, quien para entonces ya había planeado numerosas operaciones exitosas, incluida la Operación Van[1], fue arrestado en Francia. La nueva etapa de su vida él aceptó con dignidad y entusiasmo. En una carta escribió que fue casi un honor estar en la prisión. La cosa fue que Melkonián tenía un estatus de ¨recluso especialmente importante¨. Existían muy pocos presos de este tipo, y todos ellos eran dogmáticos sinceros de quienes se podía sacar algo sustancial. Consideraba este período como una prueba filosófica de su comprensión de todos los componentes del complejo fenómeno de la libertad. Comprendía que la privación de libertad temporal era solo un pequeño precio a pagar en la lucha por la libertad armenia. Y esto no era motivo ni obstáculo alguno para poner fin a la lucha, ni siquiera para suspenderla.
La lucha constante, la aceptación digna de sus consecuencias y la dedicación inquebrantable a la propia misión son las señas de identidad de un verdadero aristócrata nacional. Monté se convirtió en el conductor de las ideas de la lucha nacional, creando un modelo fundamentalmente diferente de lo armenio y de la identidad armenia.
En 1989 Melkonián salió de la cárcel. El Miatsum, un movimiento para la reunificación de Armenia y Artsaj, se manifestaba en su patria histórica.
Monté fue estratega militar, ideólogo y filósofo, todo en uno. Fue un aristócrata armenio que unió los tres pilares del mundo armenio: Armenia, Artsaj y la Diáspora.
A diferencia de la mayoría, no se alegraba exageradamente de que los que nacieron en las comunidades armenias hubieran retornado a Armenia y participaran en la liberación de Artsaj. Monté consideraba esto completamente natural para cualquiera que se considerara armenio. De hecho le asombraba la escasa participación de sus compatriotas de la Diáspora en la guerra en Alto Karabaj donde se decidiría el destino de todos los armenios. En la cima de la guerra por ser un filósofo él formuló un concepto de seguridad inseparable, declarando que la pérdida de Artsaj marcaría el fin de la historia armenia. Karekín Nzhdeh, su gran predecesor, creía que el camino hacia la inmortalidad residía en la muerte en una lucha deliberada. Así concluyó la vida terrenal de Monté Melkonián. ¿Estuvo preparado para el fin de su vida? Sin duda. También opinó que sería un gran honor caer en la lucha por la preservación e independencia de la identidad armenia.
Por desgracia, la cúpula de Armenia ni siquiera intentó comprender la magnitud de su personalidad. Se hizo un ejemplo a seguir en lo que se refería a la identidad armenia desarrollada y consciente. Debía de seguir este ejemplo para redactar una hoja de ruta para nuestra categoría de Estado determinando quién es armenio.
Muchos se preguntan, ¿si habrían corrompido el poder y el dinero el carácter de Monte si hubiera vivido? Claro que no. Si los bienes materiales hubieran tenido algún valor para él, se habría convertido en un hombre extremadamente rico para la década de 1980. La mayoría de los así llamados luchadores por la libertad de entonces, tras sentir el gusto por el dinero, se hicieron asesinos a sueldo sinvergüenzas y aceptaban encargos para matar, por ejemplo, Carlos el Chacal. Él representó los principios inquebrantables que no se podían comprar con ninguna riqueza. En cierto modo, podemos comparar Monté con los renombrados estadistas galos Jean Victor Moreau y Marqués de La Fayette, quienes rechazaron tanto cargos como sueldo propuesto por Napoleón Bonaparte, quien, en su opinión, traicionó su juramento de lealtad a los principios de la República en aras del poder personal. Estamos acostumbrados a estudiar la grandeza de Monté Melkonián a través del prisma de sus hazañas militares. Su memoria fue profanada por el «liderazgo» de Armenia, que cerró las puertas a los armenios de la Diáspora, viéndolos no como una fuente posible de recursos humanos, sino como una amenaza a su régimen. Anularon todos los logros de la lucha nacional, lanzaron Artsaj a lobos y optaron por estar apegados a las fuerzas extranjeras. Hoy, Monté estaría furioso, pero no perdería ni un segundo permaneciendo en angustia. En cambio, se dedicaría a la única meta necesaria, es decir, enseñar, purificar y crear. Sin esto, los armenios no pueden sacarse de este pozo y abandonar el reino de los espejos curvados.
[1] La Operación Van fue un ataque contra el consulado turco en París realizado por ASALA en 1981.
