Tras 2,5 años desde el inicio de la persecución despiadada a Ruben Vardanián y otros rehenes armenios, cuando la prevista “condena” ha sido emanada por el juicio farsa azerbaiyano, por fin hemos escuchado de boca de Ruben y de su familia lo que hasta ahora muchos residentes de confortables apartamentos y mansiones, desde Ereván y Moscú hasta Niza, Los Ángeles y Melbourne, no se atreven a declarar claramente.
El “culpado” se negó a aguantar el juicio injusto orquestado por sus verdugos, dejando de esperar algún proceso imparcial. En su comunicado la familia de Vardanián subraya que Ruben Vardanián no apelará el fallo ni continuará legitimando el bodrio judicial con su presencia.
Esa habría sido la única actitud correcta que Vardanián debería haber adoptado desde el principio. La República Armenia urgió en repetidas ocasiones a Ruben, a su familia y a todos los simpatizantes a dejar de pedir y esperar la “buena voluntad” del minisultán Alíyev.
Ruben y su familia comprendieron que es imposible defender sus derechos dentro del sistema hostil. Esperamos sinceramente que todo lo dicho haya sido genuino y que, tras el primer paso, es decir, la correcta evaluación del problema, de verdad siga la lucha auténtica según la estrategia bien pensada y prioridades nítidas determinadas.
Es necesario mostrar la consistencia y admitir que el “proceso”, que a partir de ahora no reconocen, no es jurídico sino político. En consecuencia, la lucha contra los acosadores también debe ser política. No será posible irse por el resumidero ni estar fuera de la política. Ruben Vardanián es uno de los ejemplos más elocuentes de cómo, si uno mantiene distancia de la política, al fin y al cabo la política invade su espacio.
Lo mismo deben admitir todos los armenios que esperan cambiar el statu quo dentro de Armenia del mismo modo en que, hasta su condena a 20 años de prisión, intentó llevarlo a cabo Ruben Vardanián encadenado en Azerbaiyán, contratando a varios abogados, dando testimonios, pidiendo el proceso justo. El sistema feudal-clánico de 30 años funciona contra los intereses armenios, en lo que concierne al futuro de los armenios en Ereván, en la cárcel ubicada en Bakú, en Glendale o en Viena. Al estrechar la mano de los agentes que representan tal sistema y participar en el circo “electoral”, “juicio”, “agenda de paz”, “rutas logísticas”, etc… seguimos perdiendo un tiempo valiosísimo.
Si seguimos jugando según las reglas del cúpula y de la “oposición” farsante que consta de los colaboracionistas turcos, intentando llegar a acuerdos con ellos y demostrar que la República de Armenia debe defender a los armenios y el Mundo armenio, entonces a todos nosotros, al igual que a Ruben Vardanián, la historia nos anunciará la sentencia: nos declarará culpables de desmantelar la soberanía armenia, acabar con la Cuestión armenia, integrar a los armenios en el mundo turco. Entonces ya será demasiado tarde para “no reconocer” el fallo.
Es justo considerar que, junto con Ruben y otros 22 armenios en Azerbaiyán, fue “condenado” el Mundo armenio, la categoría del Estado y el movimiento de liberación nacional. Por esta causa, la liberación de los rehenes armenios es una de las prioridades clave de la República Armenia, y ya estamos librando nuestra lucha en los frentes internos y externos. Tenemos una estrategia transparente para lograr su liberación y seguimos abiertos a quienes estén dispuestos a unirse. El hecho de que finalmente se sumen a ella aquellos por quienes se libra esta lucha no puede sino inspirar un optimismo cauteloso.
Ahora o nunca
Ruben y su familia comprendieron que es imposible defender sus derechos dentro del sistema hostil. Esperamos sinceramente que todo lo dicho haya sido genuino y que, tras el primer paso, es decir, la correcta evaluación del problema, de verdad siga la lucha auténtica según la estrategia bien pensada y prioridades nítidas determinadas.
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