Al minisultán Ilham Alíyev finalmente le preguntaron sobre sus planes en lo que se refiere al futuro del liderazgo político-militar de Artsaj. Tal pregunta tan incómoda no fue formulada, por supuesto, por el sátrapa turco Nikol Pashinián, sino por el canal FRANCE24.
A nuestros lectores su respuesta no les tomará por sorpresa, porque, según Aliyev, “todo ha sido terminado”. Garantizada por las torturas perpetuas de quienes podrían relatar a los armenios y al mundo detalladamente, de qué manera Artsaj quedó limpiado de los armenios plenamente por primera vez en miles de años, la paz con Armenia, al parecer, ya se ha alcanzado. Con gran efecto, el azotador de los armenios elevó su farsa de juicio iniciada contra los quien cayeron en el espejismo (a menudo, lo tuvo lugar debido a su cobardia) al nivel de los Juicios de Núremberg.
Sin embargo, agradecemos a la cadena FRANCE24 por su pregunta que, en nombre del pueblo armenio, la República de Armenia, su (todavía) único representante, falla en formular. Es bien sabido que el medio de comunicación en sí mismo ya implica cualquier mensaje. Lo mismo podemos atribuir a la personalidad del entrevistado. Por tanto, debemos plantear otra pregunta correcta: ¿por qué el Mundo armenio sigue dormiendo y en qué sigue esperando? Sólo por ahora no hay a quién planteársela entre los curiosos periodistas extranjeros. ¿Qué más y cuánto más necesitamos (no) oír para comprender que nuestros problemas no sólo no se resolverán milagrosamente, sino que seguirán acumulándose?
El día de hoy a la cúpula de Alto Karabaj no la juzgan por el hecho de que muchos de los rehenes, junto con sus cómplices entre la dirigencia de la Tercera República, se dedicaran al enriquecimiento personal en lugar de fortalecer el principal bastión del Mundo armenio. Si hubieran sabido que por ello les aguardaba el juicio de la Historia armenia, ahora no estarían en el cautiverio azerbaiyano. A muchos de ellos se les juzga por haber ocupado un puesto que no eran dignos de ocupar, pero que ocuparon, mientras que nosotros lo vimos en silencia. Les juzgan por haber trabajado en un lugar que ni siquiera habría sido puesto en duda si la Tercera República hubiera culminado lógicamente el Miatsum, la reunificación de Armenia y Artsaj. Se trata de los edificios gubernamentales ubicados en la Plaza del Renacimiento en Stepanakert, que deberían haberse convertido en una modesta sede del marzpet, es decir, el gobernador de una entidad administrativa de Armenia, y en un museo del Miatsum.
No obstante, se les juzga porque el así llamado Núremberg no tuvo lugar al menos, por ejemplo, en Barda, pues las aspiraciones políticas terminan allí donde terminan los reclamos territoriales. El Núremberg armenio no llegó en 1994, dejando sin vengar la memoria de las víctimas del Genocidio en Bakú, Sumgait y Gandzak (1988-1990), en el Artsaj norteño y en Maraghar (1992). Tampoco llegó en 2012, cuando Azerbaiyán tributó un caluroso recibimiento a su llamado “héroe” que había asesinado a hachazos a un militar armenio dormido. Tampoco se hizo realidad en 2016, cuando Alíyev entregó premios a las furias que habían posado con la cabeza decapitada del soldado armenio Qyaram Sloián y que habían cortado las orejas a ancianos armenios civiles. Entonces, en 2016, 850 personas fueron reconocidas como víctimas en el marco de un caso criminal que nunca resultó en imputaciones legales en el trancurso de la Guerra de Abril. Finalmente, la Justicia armenia tampoco alcanzó a dictar sentencia a Azerbaiyán en 2020-2023, cuando Artsaj y otras partes de Armenia fueron ocupados, cuando militares azerbaiyanos profanaban nuestras tumbas y iglesias, asesinaban a campesinos civiles en Artsaj, ultrajaban los cuerpos de oficiales armenios. Todo ello lo hicieron sin ninguna sombra de vergüenza y ante la cámara.
Parecía que el año 2020 fue un resultado de nuestra inhabilidad de condenar a los quienes tuvieron sus manos manchadas en sangre armenia. Tras el 2020 llegó 2023. Hoy, en febrero de 2026, casi 111 años después de la eliminación total de la comunidad armenia en Armenia Occidental, 38 años tras el desplazamiento de los armenios de territorio azerí actual, 35 años después de la deportación del Artsaj plano, casi exactamente 22 años tras el asesinato del Gurguén Margarián, mientras nuestros enemigos nos siguen despreciando, un asunto está claro: si no estableces un juicio de Núremberg para los nazis, ellos lo establecerán para ti.
Se puede hacer un caso omiso de todo, ir por allí como si no existiera el pasado. Al fin y al cabo, se han abandonado todos los valores nacionales. Poco a poco habrá que someterse a la “desnazificación”, porque si ha celebrado el Juicio de Núremberg, también se necesita dividir el terreno en zonas de ocupación y llevar a cabo la desmilitarización. Así es la “reconstrucción” posguerra de la región propuesta por el mundo turco y realizada por los colaboracionistas en Ereván. El Mundo armenio, por ahora, ha fallado en ofrecer una alternativa a los centros de poder. Bueno, se puede vivir castrado y devorar el grano azerbaiyano, pero el final, de este modo, es evidente e inevitable.
La falta de justicia significa la condena
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